Dice el Profeta Isaías 33.13 “Escuchen ustedes que están lejos, y sepan reconocer mi poder aquellos que están cerca”.
Rashí nos explica que los lejanos son las personas que desde niños están cerca de Hashem y los cercanos son las personas que se acercaron recientemente, ¿acaso puede ser algo así? Para explicar esto vamos a poner algunos ejemplos:
Dice Rav Shimshom Pinkos z”l. Si viene alguien con una hoja de papel y con sus manos hace un avión de 6 alas y de repente el avión de papel comienza a volar solo, despega, aterriza, nos sorprenderíamos al ver que por sí mismo vuela, entonces ¿por qué cuando alguien sale a la calle y ve un insecto que no está hecho de papel, sino que tiene vida, cerebro, ojos y corazón no nos sorprendemos?
Nos explica Rav Pinkos que se debe a que cuando vimos un insecto por primera vez teníamos sólo 2 años y a veces nos quedamos con esta perspectiva, o sea nos acostumbramos a vivir con ello al grado de verlo de una manera natural.
Dos personas, una de ellas rica y otra pobre entran a una tienda y quieren comprar un objeto, ambas se dan cuanta que no traen dinero en el bolsillo para comprarlo, el hombre pobre sale decepcionado pero al hombre rico eso no le afecta puesto que sabe que en su casa tiene mucho más.
¿Acaso no somos nosotros millonarios sin darnos cuenta?
Imaginemos una cámara que funciona para toda la vida, no necesita baterías ni tarjeta de memoria y es resistente al agua, valdría millones de dólares, sin pensarlo poseemos dos cámaras como esa, que son nuestros ojos.
¿Cuánto vale un cerebro?
¿Cuánto vale un corazón?
¿Cuánto vale un bebé?
¿Entonces por qué no estamos satisfechos?
Por que no sabemos apreciar y valorar lo que tenemos. Estamos acostumbrados a todo, no vemos las cosas desde la perspectiva de una persona que apenas las conoce sino desde la de un niño que las conoce desde siempre.
Un abuelo le describe a su nieto cómo sería, hace unos 300 años, el Gan Edén y le relata:
Es un lugar con orden para vivir, donde no necesitas ir al río a acarrear agua sino que de un lado de la pared sale agua fría y del otro agua caliente, cuando quieren cocinar no necesitan hacer fuego frotando madera o piedras sino que hay un sitio donde al activar una perilla sale al fuego automáticamente, cuando las ropas se ensucian se meten en una caja y salen limpias y secas sin necesitar de tallar y ponerlas a secar por horas al sol.
Nuestra vida hoy en día es Gan Edén, tenemos todo, somos ricos, el punto que nos ciega es la costumbre y no apreciar lo que Hashem nos da cada día.
Dice el Nabí, alcen sus ojos y reconozcan quién es el Creador, no es lo mismo ver que observar. Al observar a un simple insecto, un paisaje, el espacio, el cuerpo humano uno se acerca a D’os, al observar un ojo humano uno reconoce el regalo tan especial que nos dio Hashem.
Si queremos ser los cercanos de Hashem tenemos que ver todo en la vida con asombro sin la costumbre que nos acompaña día a día, al entrar al Shul en Rosh Hashaná no tenemos que verlo como un niño que desde los 2 años va al templo, sino verlo como algo nuevo, aunque sea parte de nuestra vida diaria. Observar es apreciar.
Así como un hijo le agradece a su padre por los regalos que le da, él con gusto le seguirá dando regalos en la vida, tenemos que agradecer al Creador cada día y Él seguirá dándonos esos regalos maravillosos durante toda nuestra vida.
SHANA TOVÁ
RABINO ITZJAK PROBER
SHUL YAVNE